El juguete y el
juego son vitales durante la infancia porque permiten al niño tener una
imitación de la realidad, así como identificarse más con su rol femenino o
masculino; es decir, reafirmar su personalidad. Además tienen como ventajas
adicionales que le proporcionan diversión, le hacen imaginar y soñar, son
educativos y le otorgan recuerdos innumerables que llevará durante la vida
adulta.
En cada región, en cada estado de la Venezuela
encontramos juguetes tradicionales característicos, únicos, pues en ellos su
creador emplea no solo una imaginación e ingenio particular, sino los recursos
propios del lugar donde habita. A partir de materiales rústicos elabora piezas
con una técnica depurada; los juguetes son un espejo de las condiciones de
vida, tradiciones y naturaleza, indumentaria y costumbres del sitio en donde se
elabora.
A través del tiempo la juguetería
tradicional del arte popular ha cambiado y ha adoptado elementos ajenos a las
costumbres; sin embargo, los juguetes tradicionales, han conservado elementos esenciales como el
diseño, el colorido, la textura y los materiales originales que se encuentran
al alcance de la persona que las elaboran. Los artesanos para construir estos juguetes
les dan vida utilizando variedad de materiales como telas, estambres, botones,
barro, cartón, papel, fibras vegetales, madera, laca, plomo, hojalata, etc. Las
técnicas para su fabricación dependen de las necesidades específicas del objeto
que se elabora, además en ellos se guarda el conocimiento ancestral heredado de
padres a hijos.
Han existido juguetes como instrumentos
para entretener o divertir a los niños y para educar, orientar y desarrollar su
capacidad creadora. A lo largo y ancho de Venezuela encontramos una enorme
variedad de juguetes populares, pero es difícil ubicar el origen exacto de
estos objetos. Los juguetes tradicionales fueron hechos para girar, rodar, saltar,
divertirnos y enseñarnos aspectos de la vida del pueblo.





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